http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20050301/pags/20050301194315.html
Soy una periodista checa que vive en Praga. Yo lamento mucho el acto del turista de mi país que destruyó parte del parque Torres del Paine. Pero me he dado cuenta de que este acto no le interesa prácticamente a nadie aquí. En las últimas semanas ha habido una crisis de gobierno, se discute la posibilidad de elecciones adelantadas. Otra razón es que nuestra prensa falta a la verdad sobre el incendio y sus causas, porque en los diarios se desconocen las lenguas extranjeras y no leen artículos en espanol. Entonces, se fían de las versiones del Ministerio de Asuntos Exteriores.
En éstas se dice que Smitak no transgredió ninguna regla en el parque y por esto no se le puede incriminar. Ignoro si esta versión surgió en el ministerio o en la embajada checa en Santiago. No hay que fiarse de las promesas del gobierno cuando dice que ayudará a Chile, mejor sería dirigirse directamente al público para que organice una colecta. Los ciudadanos checos han dado millones de coronas para las víctimas asiáticas del tsunami y estarían listos para ayudar. Aunque aquí la gente es bastante pobre, no es insensible a los desastres que pasan en otras partes del mundo.
Todos los checos no son como Jiri Smitak. Otros en verdad conocemos y respetamos la naturaleza. Sabemos comportarnos. Sólo él pudo hacer un fuego en un terreno árido. Es muy curioso que este turista tenga el mismo apellido de otro, Jindrich Smitak, envuelto en un escándalo cuando quiso robar y exportar preciosas orquídeas de Nueva Zelanda. Sólo recibió una multa (más grande) y quedó, en la práctica, sin castigo.
Checos como éstos tienen la impresión de que el mundo y sus tesoros les pertenecen, los pueden robar y destruir sin recibir castigo. No me parece estar para darles consejos, pero en Chile se debería pedir la extradición de Smitak y castigarlo con más que una multa, porque una vez que llegue a la República Checa no lograrán nada y otros recibirán la senal de que todo va bien y pueden hacer incendios en el extranjero.